domingo, 14 de octubre de 2018
ALFA Y OMEGA. SER Y NO SER
Otto Ricardo-Torres.
Viéndolo en su espíritu esencial, el símbolo mitológico del Laberinto es una real contradicción dialéctica, en cuyo modo de ser poco solemos detenernos a pensar. El pensar lógico, cuando no el de los lugares comunes, nos ha llevado al ahorro de cerebro mediante el facilismo mental. Pero antes que eso, lo más craso, protuberante, ha sido la ligereza con la que ha sido "leída" la mitología, unas veces como profanidad antirreligosa dogmática, otras como meras ficciones para entretención de los niños y de nosotros los ancianos. Los que más eruditos se consideraron en la materia son los que dieron en divulgarla o en emprender ejercicios de memorización, como si se tratara del ejercicio previo a la narración de un partido de fútbol.
Pero debo decir que también los demás símbolos mencionados antes son de índole dialéctica, o, mejor, contradicciones dialécticas, al estilo de SER Y NO SER, HE AHÍ EL ASUNTO ( o la "question"). Y no SER O NO SER, que no es dialéctico, pues la disyunción 'O' rompe la contradicción de esa índole.
En efecto, cómo no ser dialéctica la realidad del MANANTIAL. Mirémoslo y, después de haberlo observado derramándose sobre y llenándose de sí mismo, en una mágica circularidad autosostenible y autógena, mudemos la mirada hacia el MAR y admirémonos de cómo él es EL GRAN MANANTIAL a la vista, pues perpetuamente está derramándose hacia arriba, evaporándose, y, al tiempo, volviéndose a llenar con aquellos nevados rocíos acrecidos en inmensas bocanadas filiales de ríos pródigos.
Hegel, pero sobre todo Marx, Lenín y Engels, vieron aquel áureo mito del Laberinto y del Manantial, o el del Yin y el Yang, etcétera, en el Teorema de TESIS-ANTÍTESIS-SÍNTESIS. Y Síntesis que, a su vez y sucesivamente, se convierte en nueva TESIS del proceso ANTÍTESIS-SÍNTESIS, etcétera.
Pero a lo que voy con esta vuelta es al modo de pensar que se guarda en esa concentración teoremática. Me refiero a las recíprocas correspondencias entre causa y efecto, dados en el pensar dialéctico de VIDA-MUERTE-VIDA, etcétera, así como en el YIN como causa y efecto de y en el YANG, o en el símbolo o realidad del MANANTIAL, o en el del MAR, causa y efecto de los nevados y de las cañadas, y estos, a su vez, causas y efectos del mar.
En otras palabras, no hay un DESPUÉS mecánico ni distancia entre CAUSA Y EFECTO, pues la causa entraña su efecto y viceversa, el efecto es la causa efectuada. Así, toda causa es efecto, pues va a él, lo lleva potenciado, y, a la vez, el efecto es el producto de la causa, sin ser idénticos una y otro. No es, pues, primero el huevo ni la gallina, sino al tiempo: en el uno va la otra y la otra lleva el uno, pues no habrá huevo sin pollito o gallina, ni gallina sin huevo. Así que Huevo y Gallina son al tiempo, las dos caras de la hoja dialéctica.
Y concluyo: El texto poético, cuando es logrado, no cuando es amontonamiento de palabras y de renglones, anda por linderos sinónimos a los de la contradicción dialéctica del Laberinto, el Manantial y afines. Los que trajinan por la escritura se habrán dado cuenta de que únicamente es lineal la escritura de los fonemas de las palabras, no el sentido. Lo preciso: la escritura de los fonemas es lineal, pero el sentido es SIMULTÁNEO. Y mucho más en un texto poético que se respete, cuyo sentido orgánico, esto es, de ocurrencia como si fuera un organismo vivo (Aristóteles), al estarlo escribiendo, así como al estarlo leyendo, descifrando o decodificando, según fuere el caso, nos percatamos, en la viva experiencia directa, que la relación causa y efecto se van dando, como corresponde, dialécticamente, al tiempo.
Mucho se podría escribir para glosar la afirmación anterior. Cuando escribimos, el todo compacto nos guía en la escritura de una manera ciega y segura, de tal manera que cada palabra y parte van siendo impregnadas del, y auditadas por el sentido que la totalidad les está impregnando. Por eso, desde hace muchos años comparto la consideraración de que el sentido de un texto no es lineal, sino simultáneo o compacto, esto es, sinérgico, dianoético, dialéctio.
Vean, pues: Las cosas del camino. ¡Hasta dónde me trajeron de su mano la Dialéctica, el Laberinto y el Manantial!
Otto Ricardo-Torres
Casa Esenia, octubre 14 del 2018.
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