Algunos de mis Aportes Académicos II.
De este libro daré la ficha
bibliográfica y, del Índice, nada más el enunciado principal de cada capítulo
para no ocupar demasiado espacio.
Otto Ricardo-Torres, Poética
Connativa o Zen. El Libro de Samuel. Bogotá: Panamerican Formas e Impresos.
Edición dirigida por don José Eduardo Jiménez Gómez, Director de la Imprenta
Patriótica del Instituto Caro y Cuervo, 2010, pp. 121. Índice: Presentación de
Otto Ricardo-Torres, por Jaime Bernal Leongómez, Secretario General de la
Academia Colombiana de la Lengua; Un magisterio con la supremacía de la
dignidad, por Eduardo Jiménez Gómez; I. Cotexto. Anotaciones sobre los Talleres.
Notas y referencia; II. Poética Zen. Connación y Tathata. Cotexto (Para
Lakshmi). Bibliografía; III. Cotexto de Anotaciones sobre Significancia o
Sentido Global, Dianoético. Bibliografía; IV. El haikú de Onitsura.
Referencias, y V. Paradigma de Poética Zen o Connativa. Haikúes. La tarea:
texto en Me.
Me cupo en suerte haber
ejercido casi todos mis años de docencia en los postgrados del INSTITUTO CARO Y CUERVO, en la
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA, en la UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL (aquí también
fui docente en el pregrado en los inicios de mi trabajo), en la UNIVERSIDAD
SANTO TOMÁS y, como profesor invitado, en los postgrados de las UNIVERSIDADES DEL QUINDÍO, DE
PAMPLONA, DEL ROSARIO, entre otras. En ninguna de ellas me objetaron tener
apenas la Especialización del Instituto Caro y Cuervo, sabedores tal vez de
que, en las varias ocasiones en que tuve oportunidad de cursar postgrados (en
Italia, EE. UU, España), mi posición fue siempre la de que lo que iba a hacer
allá, investigar, lo estaba haciendo, a placer, en el Caro y Cuervo, sin
necesidad de moverme del país. Y así, en la amada UNIVERSIDAD JAVERIANA, por
ejemplo, el P. Marino Troncoso, S. J., cundido de postgrados y brillante
académico, no solo me dio el tiempo completo en la Maestría en Literatura, sino
que me promovió como Coordinador de esta. Igual me ocurrió en la también
venerable UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS. Digo esto, lejos ya de cualquier conato de
vanidad, para expresar a ellos el aprecio infinito de mi corazón por tales
gestos de alma.
Pues bien, en esa tarea, uno de
mis temas de investigación fueron las Poéticas, que pude rastrear y consultar,
desde la de Aristóteles y las 3 Epístolas de Horacio, hasta las propuestas de
Roman Jakobson, Yury M. Lotman, Michael Riffaterre, Cesare Segre, Marcelo
Pagnini, R. Barthes, entre muchos otros. De ello, conservo un corpus
bibliográfico amplio. Así pude contemplar el bosque y proponer una
categorización de ellas, según su enfoque, a saber: Poéticas Filológica,
Lingüística y Semiótica. Estando en esas, al pasar por los haikúes, la joya
poética del Zen, y detenerme en Onitsura y Bashô, me tropecé con el modo de
conocimiento de esta amable escuela de sabiduría, y advertí que ese era el modo
de penetrar con algún éxito en la omnubilante transparencia de dichos poemas,
entre estos, el de Onitsura, poema que me llevó años en su averiguación.
Digo, entonces, en
apretada síntesis, que, siendo el núcleo principal de este libro los tres
versitos del haikú del noble samurai Onitsura, de una vez quise presentar por
primera vez a la academia esta nueva Poética, la Connativa, propia del modo de
conocimiento Zen. Y ese es mi aporte. Creo que nadie más habló nunca de Poética
Connativa.
A diferencia de las otras
poéticas, en el Zen no existe la ficción, ni la verosimilitud o connotación
como forma de conocimiento artístico. Sino la realidad, pero la realidad tal
cual es, antes y después de la denotación, la realidad sin nombre, la que es
posible percibir directamente, sin mediación del signo, sino como en una
especie de impregnación directa, que esto es la connación. Connación es –digo
yo- connacimiento unitivo con la realidad percibida, y percibida a partir de
las emanaciones de ella hacia uno.
No se trata, pues, de poética
Connotativa, propia de todas las demás poéticas, ni tampoco de función
Conativa, sino de Connación, el modo de conocimiento del Zen, muy parecido al
fenómeno en la Fenomenología, de la que ya se sabe que Heidegger, por ejemplo,
tuvo estrecha influencia del Zen.
Así que, con discreto orgullo, les
presento este aporte a la categoría de las Poéticas.
Otto Ricardo-Torres
Casa Esenia, diciembre del 2014

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