Algunos de mis Aportes Académicos III
Otto Ricardo-Torres, Miguel Hernández, Josefina y
Dafne. Montería: El Túnel, 2011. Palabras preliminares del maestro José Luis
Garcés González. Diagramación de Felicia Palomo. Colección: C-200, 122 págs.
Texto dedicado a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento y a la
“centenaria e ilustre Universidad del Cauca”, de la cual soy profesor
honorario.
El texto tiene por objeto el análisis del primer poema del
libro póstumo Cancionero y romancero de ausencias, escrito por el poeta en la
cárcel, donde murió de tifo. Mi segunda tesis en el postgrado que cursé en el
Instituto Caro y Cuervo fue sobre Miguel Hernández, con el profesor Carlos
Hamilton, de la Fundación Fullbrigt. En este, como en todos mis análisis de
crítica poética, el método empleado es el de la Poética semiótica. Este
poemilla –o madrigal, que diría- me causó muchos desvelos y chamboneos durante
años, en pos de su clave. También era casi materia obligada en algunas de mis
clases.
Así que me he venido acompañando casi que durante toda mi
vida docente de Miguel Hernández. Aquí en Bogotá tuve el privilegio de conocer
y ser amigo de Rafael Tréllez, español, quien fuera jefe militar de Miguel
Hernández en las tropas republicanas. Anduve, pues, por un lado y otro, en
especial recorriendo su obra, y he lamentado mucho que la crítica no se haya
salido de la reiteración de la mirada al niño yuntero, al pastor de ojos
abiertos, a la Elegía que sabemos, sin reparar en su poemario póstumo, la
catedral sonora donde florece, con suma depuración, la más fina y acendrada
lírica de este poeta. Allí encontramos compromiso, pero con arte, y arte
concentrado casi todo él en el canto a la esposa y a los hijitos, como razón de
ser de su lucha, y la poesía, ahora sí, como una de esas formas de lucha.
Pero la poesía poesía, sin concesiones al panfleto de tres
pesos. En efecto, el poemario es un sostenido de violín al amor, al amor de
carne y hueso, humano, mediante una técnica muy depurada y concentrada, pocas
veces leída en un autor de militancia política. El rigor domina en cada uno de
los poemillas del texto, cuya publicación corrió a cargo de la viuda, Josefina
Manresa, por cierto hija de un sargento de la siniestra Guardia Civil Española
de entonces. Ella, Josefina, es Dafne en el libro, concreción ibérica del mito
griego, por virtud del heroísmo con el que ella fue fiel a su marido, a pesar
de ser hija, como ya dije, de un sargento de la tal Guardia. Me dio mucha
satisfacción concluír este librito, así como gratitud al maestro José Luis
Garcés González por haberse hecho cargo de su publicación y presentación.
El poemita es este:
1
De la contemplación
nace la rosa;
de la contemplación, el naranjo
y el laurel:
tú y yo del beso aquél.
La fundamentación teórica la expongo en dos cotextos dentro
del libro: I. Cotexto de la Semiótica Poética. Las dos lenguas en el texto
poético, y II. Cotexto sobre esteticidad y artisticidad del poema.
Otto Ricardo-Torres
Casa Esenia,
diciembre 19 del 2014.

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