Roman Jakobson,
Closing Statement: Linguistics and Poetics, Thomas A. Sebeok (ed.), Style in
Language. Cambridge: MIT Press,
2nd print., 1964, pp. 350-377.
La traducción de este ensayo la adelanté con la ayuda de algunos de mis
alumnos de postgrado en el Seminario Andrés Bello del Instituto Caro y Cuervo,
en el año 1971, de la cual hay copia mimeografiada en la Imprenta Patriótica
del Instituto Caro y Cuervo, de Bogotá, y entre mis alumnos y profesores
externos. Allí constan los nombres de mis distinguidos alumnos aludidos.
Según lo manifestó la Revista del Círculo Lingüístico de Bogotá,
dirigida por el PH. D. Felipe Pardo, en reseña adelantada por el profesor
Vicente Álvarez Arroyo, esta fue la primera tradución en lengua castellana del
mencionado ensayo de R. Jakobson, Linguistics and Poetics.
El texto original de la fuente me lo trajo de Boston el investigador
visitante del Instituto Caro y Cuervo, el profesor argentino Guillermo L.
Guitarte, dilecto amigo mío, quien me lo obsequió, junto con la tesis doctoral
de Victor Erlich, Russian Formalism, dirigida por Jakobson. El profesor
Guitarte fue amigo de Jakobson, con quien compartió cátedra en Boston.
Posteriormente, cuando me trasladé del Instituto Caro y Cuervo a la
Subdirección Académica del Icfes de tiempo completo (1976-1991), en calidad de
asesor y Coordinador nacional de los Consejos Académicos Asesores, que
comprendían todas las áreas del conocimiento, con la responsabilidad inmediata
de asesorar y evaluar los programas de pregrado y de postgrado en las áres de
Humanidades y Ciencias Religiosas, con base en ese ensayo traducido propuse,
con efectos positivos, la creación de los Programas de Lingüística y
Literatura, en pregrado y en postgrado, no existentes en el país en ese
entonces con ese nombre ni con ese enfoque.
En ese tiempo, el Programa prevaleciente era Filología e Idiomas, en
el cual me gradué en la Universidad Pedagógica de Colombia, hoy UPTC. Con la
particularidad de que, a pesar de su nombre, ni en este ni en los demás de esta
denominación se veía nada de Filología. Sin embargo, de haberse cursado
efectivamente esta disciplina, ella hubiera dado fundamento al enfoque de la filogía en
los estudios sobre literatura, a partir de la Poética de Aristóteles y de las
tres Epístolas de Horacio, así como de la época alejandrina o helenística, que
definió el canon de la tradición cultural griega, punto de partida de la
Filología.
El ensayo de Jakobson, tan suyo como de los que se abstiene de reconocer, pues proviene directamente de la Escuela de Praga y, más atrás, del Formalismo Ruso, movimientos de los que, ciertamente, Jakobson formó parte, implica ya un cambio de enfoque en el análisis de la obra literaria, ahora no desde la Filología, sino desde la Lingüística, lo que dio origen en parte al posterior punto de vista de la Semiótica Poética.
El ensayo de Jakobson, tan suyo como de los que se abstiene de reconocer, pues proviene directamente de la Escuela de Praga y, más atrás, del Formalismo Ruso, movimientos de los que, ciertamente, Jakobson formó parte, implica ya un cambio de enfoque en el análisis de la obra literaria, ahora no desde la Filología, sino desde la Lingüística, lo que dio origen en parte al posterior punto de vista de la Semiótica Poética.
Finalmente, esta empresa me la impuse como
herramienta para el trabajo de mi cátedra de Teoría Literaria y abordar, más
adelante, el análisis minucioso de cada
uno de los sonetos del poemario de José Eustasio Rivera, Tierra de Promisión,
como tarea de mi Seminario a cuya preparación me venía dedicando con
anticipación.

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