viernes, 14 de septiembre de 2018

Fraternidad cívica colombo venezolana


FRATERNIDAD CÍVICA
COLOMBO VENEZOLANA.
Otto Ricardo-Torres


Es a propósito de la innumerable llegada de venezolanos a Colombia, y a propósito, sobre todo, de la
acogida fraternal que el pueblo, los Gobiernos, la Alcaldía de Bogotá y de las otras ciudades capitales, así como de la casi totalidad de los Partidos políticos colombianos, les han brindado. 

En un programa de la televisión colombiana, le escuché con gran respeto y admiración a un periodista venezolano, creo que radicado aquí en Colombia, invitar al buen comportamiento de sus paisanos venezolanos en suelo colombiano, tal como fue conducta dominante en su país, antes de la nefasta revolución del siglo veintiuno chavista.

Venezuela es la Patria de Carreño, el de la Urbanidad que nos enseñó buenos modales a las generaciones de antaño, y es verdad que la conducta cívica del pueblo venezolano fue, antes de la nefasta dictadura que los tiraniza, un país decente, con unas conductas cívicas seguramente mejores que las nuestras. Fueron un pueblo que acogió fraternalmente a miles de colombianos, sin regatearles trato fraternal y cooperación. Y estos hermanos que nos llegan de allá, que son el polo opuesto del régimen de Diosdado y de Maduro, traen esa simiente que deberíamos hacer todo lo posible, no solo de  protegérsela, sino de fomentarla como paradigma de conducta cívica aquí en nuestro país.

Sugiero, pues, a título de solicitud al Gobierno nacional y a los departamentales que auspicien la creación, por Decreto seguramente, de un acto de gobierno que dé vida a una institución de esa naturaleza, pero dirigida exclusivamente por venezolanos radicados en Colombia, con el fin de que se organicen y ayuden y, sobre todo, para que protejan ese fuego sagrado de su conducta cívica venezolana entre todos, con carácter de comandos fraternales de disciplina y solidaridad en general, a fin de que alcancen el nivel de paradigma o modelos de comportamiento en nuestro suelo, y, de manera particular, en el medio en que cada uno de ellos actúe.

Ese escenario serviría, al mismo tiempo, de núcleo de vida connacional, sin sesgos de exclusión, sino de distinción y cultivo de su idiosincrasia natal. Los colombianos tenemos mucho que aprender de ellos, y, si a nuestra acogida solidaria y fraternal, se suma una conducta cívica de ejemplo y armonía con el pueblo colombiano por parte de ellos, qué mejor, pues ello contribuiría a fomentar entre nosotros el buen comportamiento en los ambientes en los que ellos se desempeñen.

Adhieran, por favor.

Casa Esenia, septiembre 14 del 2018.

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